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miércoles, 11 de enero de 2017

AUTÉNTICO VS SUCEDÁNEO


Imagen de: Gilles Tran

Lo auténtico o su sucedáneo.
Pero a veces nos acostumbramos al suave sucedáneo y lo auténtico nos parece extraño, raro, ajeno. Recuerdo un estudio de mercado sobre leches UHT en el que las consumidoras urbanas que había probado la leche de vaca fresca en algún pueblo, en vacaciones, aborrecían de esa leche por “demasiado fuerte”, “con demasiado sabor”, preferían la leche industrial que no sabe a leche, “mejor semidesnatada o desnatada, pero con calcio añadido o con omega 3”, decían.

Lo auténtico nos obliga, nos enfrenta a nuestros deseos, gustos y pasiones auténticas. A decidir de verdad lo que nos gusta y lo que no, lo que amamos y lo que no. No podemos decir “te amo pero te prefiero desnatada, suave, con poco sabor, con poca intensidad”.
La aspiración de la alta cocina será lo auténtico, el producto perdido, el producto de verdad, con todo su sabor, su rudeza, su intensidad. La cocina de los sucedáneos y trampantojos es una cocina muerta, para turistas, para comensales de paladar infantil que necesitan los petazetas en la sopa y la “espumadenada” de fácil digestión. El amor suave es productivo, práctico, operativo, terapéutico, ideal en una sociedad que necesita analgésicos y entretenimientos pero no grandes pasiones ni tormentas.

A muchos consumidores les gusta el sucedáneo pero rechazan el producto auténtico, un palito de merluza está bien pero una merluza de verdad tiene espinas, piel, hasta ojos… Una leche desnatada UHT enriquecida con calcio y omega 3 es un producto “terapéutico, previene la osteoporosis”, una leche de vaca recién hervida a la que se le forma un dedo de nata por encima es algo obsceno, indigesto, que engorda y tiene colesterol. Yo me peleaba con mis hermanos por esa nata que batíamos fría con azúcar y devorábamos encima de una rebanada de pan tostado. Arqueología. 

Me gustas así, con toda tu nata, con una piel que es piel, con las imperfecciones con las que te adorna la vida y no el terciopelo satinado de las películas. Me gusta tu sabor intenso, sabroso, caliente. Mientras espero chupar tu nata, busco leche auténtica por la ciudad, fui a todas las tiendas y todos los supermercados y no encontré nada, Me miraban con cierto espanto: ¿leche fresca recién ordeñada?....

...Tendré que preguntar a los traficantes...

martes, 13 de marzo de 2012

MORRITOS CALIENTES


(Foto de bocadoscaseros.com)
La, antes guapísima, Emmanuelle Béart echaba pestes el otro día en Le Monde contra la cirugía estética. Y a la vista está que esos “morritos calientes” que perpetró su cirujano son una chapuza. Espero que el susodicho carnicero gore, como el de Mickey Rourke, Donatella Versace o Kalina de Bulgaria estén en chirona por ser un peligro público y privado. Nadie se merece esos desastres cirujaniles.

Ha hecho mucho mal esa frase de que “la cara es el espejo del alma”, mucho mal para la cara, para los espejos y para las almas cándidas, sobre todo.

Si esta mañana mi cara es el espejo de mis inhóspitas entretelas es porque no sigo las recetas de todas esas modelos de veintiún años que pontifican en las revistas couché: “para estar guapa duermo doce horas, bebo mucho agua y como sano”. Claro, natural, acabáramos, así cualquiera, también yo con ventipocos, durmiendo poco, bebiendo licores diversos y comiendo de todo tenía cara de angelito bueno o diablillo fresco.

Pero nadie escarmienta en cabeza ajena y en España se incrementa el % chicos y chicas que quieren quitarse arrugas, ponerse morros, redondear tetas, reducir culos, inyectarse botox, veneno de serpiente o baba de caracol.

Tal vez la arruga no sea bella, pero es sincera, tal vez unos morros estofados de ternera o unos callos a la madrileña no sean muy estéticos pero si muy ricos, tal vez la cuestión no sea parar el tiempo sino valorar que el tiempo pasa, que vivimos, que estamos bien, que nuestra alma no se refleja en nuestra cara sino en nuestra forma de ser, de amar, de cocinar y de sentir. Ya sé que todo esto es bla, bla, bla y que las incautas seguirán soñando con tener los morros de la Jolie y un culo de “fotochop” pero…

Me miro al espejo: arrugas, cicatrices, patas de gallo, manchas de sol, ese soy yo, el tipo al que el tiempo, ya cuarenta y muchos años, va respetando. Tal vez no la piel, pero si el alma. Espero que la voz de Emmanuelle Béart se escuche alto y claro. La belleza está siempre en otra parte, lejos de los espejos, muchas veces en las palabras. Merci madame Béart.

lunes, 14 de noviembre de 2011

TAL COMO ÉRAMOS



Hoy de nuevo comida y cine.

Hay películas que nunca me cansaré de ver una y otra vez.
La música de estas tres películas, de John Rubinstein, de Marvin Hamlisch y de John Barry se nos quedan enredadas en la memoria más dura y en estas historias la comida está en muchas escenas y señala momentos importantes para entender las emociones que viven los protagonistas…

Hoy recuerdo a Sydney Pollack, tal vez porque ayer vi “Las Aventuras de Jeremiah Johnson” y hace nada “Tal Como Éramos” y “Memorias de África”.

…El tasajo de oso que devora Jeremiah cuando entra en la cabaña del viejo cazador ermitaño y con el que luego, años después, ya convertido en un experto hombre de la montaña, comparte un conejo asado…

…O la primera cena que prepara Katie (Barbra Streisand) al que será el amor de su vida (Robert Redford), en esa minicocina neoyorkina...

…O esa otra cena en la gran casona africana que le prepara Karen (Meryl Streep) a Denis, empeñada ella en que los sirva el camarero negro con guantes blancos. Luego la velada se alarga con copas y cuentos a la luz de la chimenea…

Gracias Sidney.

En esos momentos hay magia, silencio, pocas palabras. Todas esas películas hablan del tiempo y de cómo el tiempo cambia muchas cosas, pero no otras, no las que importan.

lunes, 18 de octubre de 2010

COMER DE CINE

Sin poner voluntad, me doy cuenta de que tengo casi una sección de “cine y comida” en mi “dvdteca”: Estómago, Como agua para chocolate, Deliciosa Marta, Un toque de canela, El festín de Babette, Chocolat, La gran Comilona, Comer, beber y amar, El chef enamorado, El olor de la papaya verde, Julie & Julia, El sabor de la sandía, Fuera de Carta, Tampopo, Vatel, El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, Tomates verdes fritos, Super Size-Me, Entre copas, Las truchas, Charlie y la fábrica de chocolate, El pollo, el pez y el cangrejo real, ¿Quién está matando a los grandes chefs de Europa?, Ratatouille, Corazón de melón, Spice, 9 1/2 semanas y Delicatessen.

Contar una historia de comida y cocineros no es difícil, pero hay poco cine sobre el tema. Hay más pelis "de romanos" o "de gangsters"... De mi dvdteca no se cuál me gusta más, creo que "El festín de Babette" basado en un cuento Isak Dinesen.