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| Foto de: Pierpaolo Ferrari |
domingo, 21 de octubre de 2018
SOPA DE DOMINGO
martes, 17 de marzo de 2015
SOPA DE TORTUGA SIN TORTUGA
miércoles, 12 de octubre de 2011
SOPA DE ASOMBRO
jueves, 17 de febrero de 2011
SOPA DE SOL

lunes, 20 de diciembre de 2010
COMER, BEBER, AMAR (飲食男女)
¿Comer, beber mar? o ¿comer, rezar, amar?... ¿La historia de Ang Lee o la de Liz Gilbert?...Me siento feliz. Muy feliz. Casi siempre me siento así. Estoy sano, vivo en un país pacífico, hay gente que me quiere… ¿qué más se puede pedir? No necesito irme a la India ni a Indonesia para descubrirlo...
Con similares ingredientes hay quién guisa un rico cuenco de sopa china y quién apaña una pizza recalentada con melaza mística y ketchup.
Hay quienes se arriesgan a dejarse la piel en el sexo y quienes utilizan un polvo a modo de terapia de libro de autoayuda. Quienes hacen de la cocina una patria y quienes solo ven en los guisos calorías, engorde y toxinas. Quienes hacen del deseo, la vida y el amor una fiesta y quienes convierten amor, vida y deseo en una competición, una pesadilla o una marca de ropa fina. Opciones.
Tenemos dos películas con similar título y diferente idea del comer.
Entre “rezar” y “beber”… prefiero lo segundo. Ya lo dijo Omar Kayan en el siglo XI (eran otros tiempos). “En iglesias, mezquitas y sinagogas, sólo
se refugian los débiles que temen al infierno.
Aquel que bebe vino, en su pecho no siembra
la mala semilla del ruego y el espanto.” Pues eso (y suerte tuvo Omar de nacer en el siglo XI que si nace ahora le dan de h...)
miércoles, 24 de noviembre de 2010
SOPA DE MALVICES

(Foto de Aves Txubi)
Días de mucho lío, trabajo, crisis… y este cuaderno un poco abandonado. Así que hoy, escribo la receta que guisaré este domingo, para ir relamiéndome o para pensar que este tiempo es nada.
Doro a fuego lento en un poco de aceite y grasa de jamón una cebolla morada muy picada, cuando está pochada la trituro. soaso en el horno, en una olla de hierro unos huesos de rodilla y las carcasas de ocho malvices (zorzales) junto a un tomate maduro y una cabeza de ajo. Cuando están los huesos muy dorados añado agua, pongo al fuego, remuevo con cuchara de palo hasta desprender lo tostado del fondo del cacharro, dejo cocer media hora, cuelo y filtro el caldo, pruebo de sal, añado el puré de cebolla, un boletus cortado en daditos, cuatro gotas de jerez oloroso y un huevo crudo que escalfo en ese caldo hirviente. Sopa de despojos de caza, caldo para calentar el cuerpo en diciembre. Añado, para cerrar la consistencia de sabores, cuatro pechugas de zorzal salpimentadas y cortadas en dados que he dorado a fuego muy intenso unos segundos en una sartén para que queden tostadas por fuera y rojas por dentro. Esta sopa, acompañada con pan caliente y una guindilla verde en vinagre, vuelve la mesa silenciosa y hace que afloren las sonrisas y los sueños. La sopa del abuelito Arzak es mucho mejor, la mía sólo me hace feliz.
viernes, 15 de octubre de 2010
SOPA FUERTE / VINO DULCE

(Ilustración: Jose Antonio Gonzalez Carrasco)
Un Muscat de Rivesaltes frío. Perfume a fruta madura, a rosas, a pasas, al recuerdo de limones sobre una fuente junto a una manojo de menta recién cortada. Tal vez ese era el sabor de tu cuerpo, pero no te lo dije, sólo te bebí.
Y ahora, para intentar deshacer tantos días de silencio me preparo un bortsch soviético o una sopa de siervo zarista o un caldo de ucraniano duro o un potaje de cazador siberiano camarada de caza de Dersu Uzala y de Miguel Strogoff. Tengo caldo de pollo y de huesos de rodilla de ternera, preparo algo caliente que me reconforte la noche y me queme la lengua. Añado reno ahumado muy picado (en cierta tienda sueca de muebles lo venden muy barato), luego repollo picado muy muy fino y dejo que cueza lentamente apestando mi cocina y mi soledad.
En una sartén sofrío en mantequilla la remolacha también muy picada con un poco de azúcar y vinagre de jerez y cuando está pochada y caramelizada la retiro y hago lo mismo con la cebolla tierna, el tomate pelado y la zanahoria rallada. Cuando la verdura está muy blanda la mezclo con la remolacha y añado el caldo en el que cuece el repollo ya traslúcido. Dejo al fuego unos quince minutos esta antiquísima sopa rusa y cuando la voy a servir añado un diente de ajo que he majado en el mortero con una nuez de manteca de cerdo ibérico. El bortsch hay que tomarlo hirviendo mientras, tras los cristales de la dacha, cae la primera nevada en Moscú, pero no estoy allí sino en medio de este otoño suave de Madrid y debo abrir el balcón para que entre algo de frío y la sopa tenga sentido. Me ha salido intensa y rica. No deshace mi silencio pero me reconfortará el sueño. Esta noche nada más, no hay más cena ni más festín, sopa de gulag siberiano.
¿Deberé comprar una botella de Muscat de Rivesaltes o dejarás que me beba de nuevo tu cuerpo?
¿Podré prepararte una suntuosa crema de boletus y albóndigas de liebre mientras te espero o deberé seguir con el humilde bortsch en soledad?
¿Hacia dónde, cómo y qué senda tomar?... La estepa se helará pronto pero yo no me pierdo, seguiré tu rastro, soy cazador.
domingo, 27 de junio de 2010
SOPA PARA DESPERTAR LAS MARIPOSAS

(Imagen de Ricardo Celma)
En china hacen hasta una sopa de crisálidas.
Ya sabes mi pasión por las sopas. En las sopas está el hambre de los pueblos, hambre de generaciones, hambre, frío, desolación y contra todo esto la imaginación y la alegría de tener al menos una sopa caliente. No fue el asado sino la sopa lo que nos civilizó. No nació el amor por compartir un trozo de carne asada sino al hacer en el fuego, en ese primer recipiente de barro, una sopa. En la sopa se esconde la ternura, las ganas de calentar el estómago, si, pero también el corazón de quién la bebe. El deseo de que el otro sienta un escalofrío de gusto que le reconforte y disuelva lo malo y hostil que está ahí fuera, acechando la vida.
Sofrío una cebolla dulce y una zanahoria muy picadas y añado dos manitas de cerdo cocidas, deshuesadas cortadas en tiras muy finas, unos pocos cominos machacados, un chorro de salsa de soja y otro de aceite de sésamo, dos anises estrellados, un vaso de vino de arroz y otro de caldo de pollo y dejo cocer a fuego muy lento media hora, pruebo de sal y añado entonces unos tallarines y cuando están hechos pongo un poco de pimienta, pizca de cilantro y unas gambas crudas también muy picadas. Se ha de comer muy caliente, estilo chino, para sudar y soplar.
En China y en España las sopas no son un mundo sino el universo entero, una memoria echa sopa a la que se añadió durante siglos imaginación, cariño, cuidado, ternura, amor y muchos alimentos sorprendentes. Se olvidarán las sopas, temo, arrasarán las sopas de verdad todas esas sopas preparadas de sobre y desaparecerán con ellas la forma más real, dulce y certera de optimismo. En china dicen que quien sabe hacer bien las sopas sabe también amar.
Yo sigo haciendo sopas mientras las mariposas vuelan en mi estómago cada vez que me abrazas.
miércoles, 10 de febrero de 2010
SOPA DE AJO Y LUA (LUNA)

Recupero la sopa a falta de tu cuerpo y tu voz. Te imagino cocinando esta sopa dentro de muchos años. Me imagino saboreando tu sonrisa y tu olor junto al mar.
Por amor recupero esta sopa (que me perdonen Manuel Domínguez y Pedro Espinosa del Lua por el plagio), esa riquísima sopa de Ajo con Yema de Huevo Escalfado, Palomita de Arroz Rojo y Trufa Negra que me hizo feliz.
Fileteo y doro de unos ajos en un poco de aceite, añado daditos de jamón ibérico, una pizca de pimentón, pimienta y caldo y luego pan de hogaza del Guijo y dejo cocer despacio mucho tiempo, trituro la sopa y la paso por un chino, pruebo de sal y muy caliente añado una yema de huevo de verdad, un chorreón de aceite de trufas de verdad, unas palomitas de arroz rojo (que hago en una sartén caliente de hierro sin parar de mover el arroz hasta que explota) y mínimas virutas de jamón. Difícil o fácil, sofisticado o sencillo solo son adjetivos, tantas veces inútiles.
Quiero ver la lua junto al mar y junto a ti en un pueblo pequeño da Costa da Morte. Quiero ver la luna junto al mar y junto a ti en Punta Lobos o cualquier otro lugar del Pacífico. Quiero que me hagas esta sopa en Brookyn, en primavera, mientras suena el viejo Reed en algún sitio. Quiero hacerte esta sopa en esa isla de Robinson antes del exceso de una langosta grande a la parrilla con picante, mientras la lua ilumina tu cuerpo de luna y pone en tu voz lo que hoy no sé escribir.
Sopa de ajo contigo. Sobra cualquier otro recetario.
jueves, 7 de enero de 2010
SOLO UN CALDO CALIENTE

(foto: Carla Van de Puttelaar) Día de ventisca. Frío. Ciudad inhóspita. Sopa caliente. No sé dónde estarás, pero no importa. Preparo un simple caldo aclarado hecho con huesos tostados en el horno de pollo, morcillo, rodilla, hueso de jamón y dos puerros. Luego añado fuera del fuego una yema de huevo de los buenos (que me dio la madre de Carlos) desleída en un chorrito de jerez. Dados de pan frito y dados de boletus en crudo. Espero que te llegue el olor desde tan lejos, estés donde estés. A mi me llega tu tacto. Tu sonrisa. Tu silencio.
GAZPACHO DE PATATAS ASADAS
(Foto: Josip Ciganovic)
Memoria histórica gustativa. No nos daremos cuenta y perderemos en pocos años muchos guisos y recetas.
Yo definiría esta receta como minimalista, desde la lógica de que “menos es más”.La receta es de Ángela Mateos, de Serradilla, un pequeño pueblo de Cáceres cercano a Monfragüe. Por ahora no es un “guiso arqueológico”, sigue siendo una receta viva, se continúa haciendo en el hogar, espero que por mucho tiempo (que Carlos y no la olvide y que pase a sus hijas)
Es un plato de invierno, de campo: Gazpacho de patatas asadas. Los ingredientes son: cuatro patatas medianas, aceite, vinagre ,ajo, berza o lechuga y sal. La elaboración, muy simple, consiste en asar las patatas entre los rescoldos de las brasas, volteándolas de vez en cuando. Hacemos un machado con un diente de ajo. Picamos la berza o la lechuga a trozos muy pequeños. Añadimos el aceite y el vinagre a la patata asada pelada y machada en el mortero, removiéndola bien para que se liguen los ingredientes y finalmente echamos el machado, la sal, la lechuga o la berza junto con el agua necesaria. Se come del tiempo, templado. Suele ser un primer plato de cena. Se come solo, sin pan. El pan suele venir después con chorizo o patatera de la matanza.
Agradezco a Carlos esta receta. Y su amistad a los largo de más de 25 años.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
INDIGESTA O DELICIOSA

(Fotos: Doug Peterson)
Un rica sopa de tomate de verdad con su ajito dorado, sus cominos machados, su pan de pueblo en las que escalfo un huevo y huelo con los ojos cerrados mirando hacia adentro donde está el secreto del placer que dibuja sonrisas y nos toca, acaricia, lame, juega con nuestros dedos. Nada de palomitas al nitrógeno, nada de espumas, nada de deconstrucciones, ni de palabrería, ni de diseño, ni de platos cuadrados ni tortillas en copa flauta, ni chupitos calientes, ni de nubes que huelen a helado de apio. Una sopa o un amor de memoria, con memoria, memorable, sin ambición, ni trampa, ni lentejuelas.
El amor es a veces sabroso, suave, gustoso, dulce, rico, cremoso, picante, caliente, reconfortante, alimenticio, apetitoso. No nos cansa su sabor, su olor, nos chupamos los dedos, nos morimos de gusto, repetimos del plato, no hay nada tan bueno.
Siracusa Bravo Guerrero habla en su libro “Indigesta” de todo lo contrario. Yo también titularía “Indigesto” ese tipo de amor. Es el amor pesado, empalagoso, revuelto, soso, que nos harta, nos estomaga, satura, desconcierta, raspa, asquea, empacha, del que enseguida deseamos lavarnos los dedos para que desaparezca el olor y del que no repetimos aunque en el plato tenga buena pinta porque sabemos que produce indigestiones, dolor de tripa y regusto amargo. Da pereza acercarle la cuchara o describir su recuerdo en la memoria.
Los glotones probamos al principio de todo, sobre todo los guisos de apariencia espectacular, bien montados en el plato, con decoración minuciosa y novedoso aspecto, pero después de tanto ardor de estómago y paladar indiferente volvemos a los guisos oscuros y a los guisos sencillos, a los platos redondos y de aspecto sincero. Nada de afeites, lencerías, arrogancias ni guapuras, donde este el amor sabroso “para chuparnos los dedos”, cercano, que nos toca la memoria y los labios, que se quite la cansina brillantina o los cuerpos de cinco tenedores tres estrellas Michelin.
Soy ahora un glotón al que gustan las sopas, los caldos, los alimentos que el amor aliña con dulzura, cuidado, saber, sencillez, desnudez. Te miro y no hay nada que no me guste, rebañaré bien tu plato con la miga, sobre todo tu sonrisa y tu cuerpo, sobre todo tu silencio y tu ombligo. Siempre fuiste directa, leal, sincera, abierta, fuerte y sin embargo tan tierna, tan cercana, tan dichosa, tan libre. No te importaron mis estúpidas ínfulas de gourmet, sabías que volvería a tocarte la piel y a saber que lo bueno, lo rico de verdad nunca nos cansa. Nunca fuiste indigesta, siempre deliciosa. Sabes que el lujo en la comida y en el amor no se califica con estrellas, ni tenedores, ni firmas, ni guías de tapas rojas. Me abrazas, te miro y ya sé que quiero de postre, sin cucharita, por supuesto.

(
viernes, 25 de septiembre de 2009
CREMA DE TXANGURRO O BUEY DE MAR

Al servir coloco encima de cada ración la carne de las pinzas y unos daditos de tomate pelado y sin semillas.
Una vez, hace mucho tiempo, tenía una gata gris loca y cariñosa, una casa pequeña y una sonrisa blindada contra la intemperie o la tristeza. Aprendía ha hacer marinados y cebiches, cazaba perdices los domingos, escribía sobre un lince perdido, volaba por trabajo a ciudades tranquilas y hacía los días de fiesta esta sopa de txangurro o buey de mar, lasaña de verduras, hojaldres rellenos de carne, sopa de tomate, buñuelos, el amor.
Hoy me queda el placer de esta sopa o crema tan rica, sencilla y consistente.
Es lo único que hoy echo de menos hoy.
miércoles, 26 de agosto de 2009
TU AGUA
(Azul, del maravilloso pintor Malcolm Liepke)
Agua en tus manos, que decía una canción de Pablo. Agua de mar, de ríos altos, de ríos grandes, del interior secreto de tu sueño. Tu agua. “Te comería a besos” se dice muchas veces. “Te bebería el agua”, escribo, te digo, “te bebería el sueño y el deseo”. Y ese beber me da más sed y me refresca. Agua suave y lenta que sabe a ti. Ese es el sabor de las sirenas.
sábado, 25 de julio de 2009
MIHALY ZICHY Y SOPA DE SANDÍA

El dibujante húngaro, romántico, del XIX, pacifista, nómada se llama Mihaly Zichy.
La cama revuelta, el edredón y los almohadones amontonados. Debe ser otoño o invierno. No hay recato, ni locura, ni instinto desatado pero si glotonería de gourmet, saboreo lento, complicidad infinita, libertad compartida, felicidad. Esa media sonrisa de ella y también de él, ese gesto de subirse la ropa para verle los ojos, esas palabras de ella que uno imagina tan fácilmente. Me parece uno de los dibujos más bellos, dulce, tierno, inocente y sincero que conozco.
Además, me recuerda a tí, si, a tí Zamo, que ahora me lees desde no sé dónde, algún cibercafé, no te sonrojes, que te veo. Ha pasado mucho tiempo pero recuerdo tu sabor porque la memoria olvida palabras, imágenes, canciones, caras, momentos, pero la memoria no olvida nunca los olores, ni los sabores ricos que descubrimos a lo largo de la vida. Por eso comer no es lo mismo que alimentarse, por eso el sexo no es sólo cópula, por eso los cocineros andamos persiguiendo siempre ese sabor que guardamos en la memoria, ese guiso, ese plato, ese aroma remoto y sin embargo tan presente. También en el amor buscamos esa, esta, complicidad alimenticia y glotona. “Te voy a comer a besos” decimos muchas veces como amantes. “Co-mer-a-be-sos” ¿no es sencilla y bella y verdad esta expresión española?
¿Pero no era este un blog de cocina?….siiiiiiiii, de cocina, de alimentos, de guisos para hacer en compañía…pero también de sabores ricos.
Y ahora la receta rápida, reparadora, fácil. De nuevo sandía pero convertida en una sopa fría: media sandía madura, dulce, en su punto. Quitamos las semillas, la trituramos en un vaso batidor y servimos en un cuenco de gazpacho. Cortamos finas laminitas de jamón de pato en abundancia y unas buenas aceitunas negras también fileteadas y dos hojitas de menta de igual forma. Echamos un buen puñadito de todo esto en cada tazón y…a comer. Antes o después de esa escena de Zichy. Eso al gusto.
martes, 14 de octubre de 2008
CROQUETAS

Asombra la falta de previsión, de soluciones, de análisis. Yo estoy con Al Gore, aunque sea muy curil, muy sermoneador el tío, (mi amigo Joe Opatrny trabaja con él), en que el tema es no seguir con este modelo de desarrolllo, ya no somos naciones, somos el mundo y los problemas deberíamos comenzar a asumirlos como una cuestión de todos, a las pruebas me remito. Mi exprofe Carlos Taibo en “150 preguntas sobre el nuevo desorden” (editorial la Catarata) antes de este cacao ya lo explicaba y muy bien.
Yo, en mi egoísmo, lamento vivir de nuevo otra crisis que puede afectar a mi aventura empresarial, me tragué la del 92-93, luego la del 2001 y las .com y ahora esta, la crisis del siglo…, puf, a ver cómo salimos… También siento no haber tenido unos cuantos kilos para ponerme morado a comprar acciones antes de ayer de empresas españolas sólidas. Estaba claro el inmenso repunte, la bolsa no se había desplomado como en el 29, la gente no salía tirar sus acciones con valor 0 por la ventana. Hay gente que en dos días se ha hecho de oro…, pura psicología de masas…Pero no tengo ahorros y la bolsa me da asco ideológico. Pero temo a los bancos, dudo que la pasta que se les presta sirva para prestamos a pymes y particulares, temo lo de siempre, que sirvan para refinanciar los agujeros de las grandes. Ya veremos.
jueves, 9 de octubre de 2008
SOPA DE TIERRA



