miércoles, 25 de diciembre de 2013

CENA RECALENTADA


Resacoso, me  bajo de la cama, caigo por el suelo y me voy arrastrando a cuatro patas hasta el baño. Lleno la bañera con el agua a punto de ebullición, echo una bomba de fresa, un chorrón de aceite de menta y me meto dentro a ver si se me disuelve el engrudo mental, las telarañas que me han crecido bajo los ojos y la tristeza inmensa de la mañana. Suena en el Spoti la voz de Germán.





El azul del mar inunda mis ojos,
el aroma de las flores me envuelve,
contra las rocas se estrellan mis enojos
y así toda esperanza me devuelve.
Malos tiempos para la lírica.

Mientras todo se va deshaciendo menos esta tristeza, recuerdo como si fuera ayer esta música sonando y tu desperezándote a las once de la mañana y alargando la mano para buscar un cigarrillo que te quite el sabor amargo de una noche de excesos. Entonces todos fumabais menos yo, pero me gustaba, que cosas, el sabor a tabaco en tu boca de fresa.  Trasteaba en tu cocina con la cafetera vieja, exprimía el zumo de dos kilos de mandarinas e intentaba resucitar las sobras de bacalao al pil pil que te había guisado antes de ayer, el día que nos habíamos conocido en el sentido bíblico, por primera vez, tras haber compartido algunas noches de licores y achuchones en el “Elígeme”.

Las ratas corren por la penumbra del callejón,
tu madre baja con el cesto y saluda,
seguro que ha acabado tu jersey de cotton
...puedes esbozar una sonrisa blanca y pura.
Malos tiempos para la lírica.

Desayunamos el pilpil reconstruido, el café bien cargado y los dos grandes vasos de zumo de mandarina y descubrimos que era el mejor desayuno contra cualquier resaca. Te estaba explicando despacio los pasos tan sencillos que tiene hacer emulsionar la gelatina del bacalao con el aceite templado cuando comenzaste a tararear la canción de “cena recalentada” y a reírte y a besarme los labios brillantes de aceite y ajos fritos.

Seguro que algún día cansado y aburrido
encontrarás a alguien de buen parecer,
trabajo de banquero bien retribuido
y tu madre con anteojos volverá a tejer
Malos tiempos para la lírica.

Hoy ha muerto Germán y desayuno zumo de mandarina y pil pil recalentado. Tu te casaste, hace ya muchos años, con alguien de buen parecer, con trabajo de bancario bien retribuido. Yo no he salido de allí, del verso de Coppini y de mi gusto por desayunar cenas recalentadas contra todas las resacas, malos tiempos para la lírica. Hoy más que nunca.




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