sábado, 17 de noviembre de 2012

GUISO PARA GERDA Y CAPA


En memoria de tantos españoles exiliados  cocino tiras de secreto ibérico con salsa cajún. Para la salsa ajo machado, cebolla machada, pimienta negra, blanca, tomillo, orégano, pimentón dulce, ají picante, vino blanco seco, un poco de aceite de oliva, una cucharada de miel de romero. Mantengo en esa salsa la carne durante unas horas y luego aso las tiras sobre una plancha de hierro muy caliente. Esta cocina cajún tan de crisol, medio española, francesa, africana, piel roja, tan sencilla, campesina, rotunda, intensa, elegante. Ensalada de pimientos asados con cebollas tiernas para acompañar la carne. Seguro que el guiso le gustaría a Gerda.


Se amaron como se aman esas raras parejas que son muy afines y también muy distintas Gerda Taro y Robert Capa, fotógrafos, amigos, compañeros, amantes, socios. Capa no hubiera existido sin ella. Mucho se ha escrito de Robert y muy poco de Gerda, apenas dos cortas biografías de una gran fotógrafa de guerra, ¿la primera?. Ahora por fin reconocida, recuperados muchos de sus negativos en esa famosa “maleta mexicana”. http://www.maletamexicana.com/spanish/

Sin embargo hoy la traiciono porque son unas fotos de Capa las que muestro y no de Gerda. Y unas fotos que no denuncian ninguna guerra sino que solo expresan, con una ternura y una delicadeza infinita, el amor. Gerda murió atropellada por un tanque, Robert mucho años después al pisar una mina. Pero eso es otra historia. Él era bronco, bruto, inconsciente, dicharachero, mujeriego, vividor. Pero ahí, en esta imagen, intentó meter todo su amor por esa mujer. Y lo logró.

Hoy me ha estremecido el azar de encontrar esta imagen de Gerda, abandonada al sueño, en esa cama pequeña y desmadejada que comparten, ojerosa, muy cansada, abrigada por ese pijama de hombre que es el de él. y él allí, estremecido, admirado, mirando su cuerpo y su sueño durante mucho tiempo hasta que coge la Leica para que su mirada de enamorado no desaparezca nunca. Clic.

Hay muchas fotos de besos, abrazos, caricias, cuerpos desnudos que intentan mostrar de forma explícita el amor y el deseo. Pero yo prefiero esta. Gerda dormida.


2 comentarios:

  1. Pero ¿cómo es posible esa exquisitez en tus palabras...? qué belleza, me emocionas, me conmueves, me aturde tu sensibilidad... maravilloso.
    Se te admira desde Italia.
    Juana

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