jueves, 6 de octubre de 2011

LA COCRETA, perdón, LA CROQUETA...

(Marian, Fernando y yo, croquetívoros, en la solana de la casa de la abuela Ángela)

Si, hay casi tres millones de entradas con la palabra en el Google pero…es la gran pregunta del siglo. ¿Por qué las madres o abuelas no enseñaron a sus hijos e hijas a hacer croquetas?, ¿Qué pasó?...

Nadie de mis amigos y amigas sabe hacerlas. Tienen ese vacío inmenso en su formación, esa vergonzosa tara, ese gran defecto, esa terrible laguna cultural. Así que en cuanto van a un restaurante y leen esa mentira de “croquetas caseras” caen en la trampa… y en las sucesivas trampas de las croquetas precocinadas de la sección de congelados. Siempre me dicen “me tienes que enseñar”. No seré yo quién les enseñe. Soy mal maestro, no tengo paciencia.

Cada madre y abuela cocinera tenía sus recetas de ricas croquetas. ¿Cuántas maravillosas recetas se habrán perdido de esta magistral mezcla de hidratos de carbono, proteínas y grasas?, ¿para cuándo la asignatura de croquetas en la ESO?, ¿No sería mejor gastar el dinero del escudo antimisiles en cursos de croquetas caseras?

Voy a poner un anuncio en la sección de contactos, amores y amistad:

se busca cuarentañera disponible que sepa hacer croquetas. No te prometo amor pero si ternura y hambre y... ningún miedo a engordar”

2 comentarios:

  1. Bueno, yo cumplo todo lo de tu anuncio, menos una caracteristica, cachis...

    que ternura de foto, por favor!

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  2. Muy buen relato y cierto!!!la foto entrañable!!! del anuncio, hago las croquetas de mi madre, desde pequeña oigo que las mejores!!!y voy por ahí en la edad, problema..te las puedo hacer pero mi corasssson!!!! esta ocupado. Ah!! prometo engordarte!:))) gracias!!

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